En el entrenamiento marcial de adultos (hombres y mujeres), el enfoque de la academia es que las diferentes personas, sin que importe la edad, puedan practicar defensa personal, al mismo tiempo que mejoran sus condiciones físicas, siendo así la oportunidad también de aprender sobre los aspectos más importantes del Arte Marcial Tradicional.
El Judo Tradicional comprende el estudio de las técnicas básicas y superiores, el estudio de las Katas y el trabajo sobre las artes marciales que complementan el Judo, conformadas por el Jiu-Jitsu, Kendo, Iaido y Aikido.
Esta actividad no contempla en ningún momento un aspecto competitivo del Judo, ya que se centra más en la esencia de las Artes Marciales, en el desarrollo armonioso del cuerpo y la comprensión de las filosofías orientales, y como éstas pueden cambiar nuestra visión de la vida.

ORIGEN DEL JUDO
Judo es una palabra japonesa formada por Ju y Do. "Ju" significa flexibilidad, no - resistencia, suavidad. "Do" se traduce como camino a la no - resistencia o camino flexible. El camino que conduce a una vida equilibrada utilizando un método de educación física y mental basado en una disciplina de combate con las manos. El principio fundamental de este combate es la no -resistencia: ceder ante la fuerza, para desequilibrarla, controlarla y vencer con un mínimo de esfuerzo.
El Judo moderno, tal como es practicado actualmente, data de 1882, pero se deriva de técnicas de combate del siglo XVI, durante el auge del feudalismo Nipón, conocido como Ju-Jitsu "técnica de la flexibilidad". Algunos historiadores sostienen que el Ju-Jitsu ya existía en el 660 antes de nuestra era. El relato más antiguo conocido, se refiere a un combate entre dos luchadores temerosos, ante el emperador Suinin, en el 230 a.C. Estos dos célebres adversarios Nomi-No-Sukume y Taima-No-Kuemaya; se lanzaron en un combate sin tregua, aplicando técnicas de Sumo y de Ju-Jitsu. El ganador, Nomi-No-Sukume venció a su adversario a patadas. En esa época, los combates cuerpo a cuerpo no obedecían a ninguna regla específica: el arte del combate manos libres aún no había nacido. Poco a poco fueron apareciendo técnicas variadas, que se dividieron en dos grupos: la lucha pura por un lado y un principio de Ju-Jitsu por el otro. La primera utilizaba la fuerza contra la fuerza; la otra, la astucia, la habilidad y la técnica. ¿Cómo nacieron?, pues tendremos que encontrar la respuesta en las leyendas del siglo XV.
CUENTO ANTIGUO
EL CEREZO Y EL SAUCE
Cerca de Nagasaki vivía un médico filósofo llamado Shirobei-Akyama. Estaba convencido de que el origen de las enfermedades humanas era la mala utilización del cuerpo y del espíritu. Este precursor de la medicina psico-somática partió a China, donde según se decía, las técnicas terapéuticas hacían maravillas. Estudió el principio del Tao, la acupuntura y algunas posiciones del Wou-Chou,- lucha china-, en la que se emplean las proyecciones, las luxaciones y los golpes, creada por un médico para restablecer rápidamente los convalecientes y desarrollar armoniosamente el cuerpo.
De regreso a Japón, Shirobei-Akyama enseñó a sus discípulos algunas técnicas de reanimación y de ataque basadas en dañar ciertos puntos vitales. Había comprendido el sentido positivo de la filosofía del Tao, así como sus aplicaciones prácticas en medicina o en lucha. Al mal, oponía mal; a la fuerza, fuerza. Pero ante una enfermedad difícil de definir o muy poderosa (o un rival muy fuerte) los principios chinos se derrumbaban. Los discípulos del médico se desanimaron y lo abandonaron. Este perplejo, se retiró a un pequeño templo y se impuso una meditación de cien días. A largo de este tiempo, el espíritu de Shirobei alcanzó una agudeza extraordinaria. Volvió a plantearse todo: la filosofía China del Ying y el Yang, la acupuntura y los métodos de combate. La pregunta final que le torturaba era esta: "Si cuando ataco, yo soy positivo, por el contrario, soy negativo cuando soy atacado. Pero oponer una acción a una acción es fructífero solo si mi fuerza es superior a la del adversario. ¿Cómo estar en posición negativa (atacado a la defensiva) y guardar al mismo tiempo la iniciativa de la acción?. Puesto que la acción positiva es siempre aniquilada por otra acción positiva más fuerte, ¿cómo someterse a ella y controlarla?".
Paseando una mañana por el jardín del templo, mientras nevaba abundantemente, escuchó el crujido de las ramas de un cerezo, cediendo bajo la nieve. Y entonces, percibió un sauce cerca del río. El peso de la nieve doblaba sus ramas, la nieve caía y las ramas volvían a su posición original. Fue su iluminación.
A lo positivo, hay que oponerle su complemento: lo negativo. Ante la fuerza, hay que reaccionar con flexibilidad. Si un atacante lo empuja, no hay que oponerle con fuerza, puesto que la suya podría ser superior y se correrá el riesgo de ser derribado. Ante un empujón, hay que ceder rápidamente con un inesperado retroceso, el adversario entonces es desequilibrado y caerá a sus pies. Si por lo contrario te jala hacia él, no intentes una resistencia que resultaría inútil. Salte en el mismo sentido de su tracción y nuevamente aproveche su desequilibrio, entonces es desequilibrado para derribarlo sin gran esfuerzo.
El médico de Nagasaki perfeccionó entonces las técnicas de ataque y defensa en cuerpo a cuerpo, creando un centenar de tomas. Sus discípulos propagaron sus enseñanzas con el nombre de Yoshin-Ryu o "Escuela del Corazón del Sauce".