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Judo Infantil - Niños y Niñas
Ver ImagenEl Judo infantil es una disciplina muy importante para el desarrollo del cuerpo y de la personalidad, siendo una manera de darle auto confianza al niño preparándolo para enfrentar una sociedad cada vez más competitiva.

Impartimos clases a niños y niñas de 2 años de edad en adelante, porque creemos en la necesidad de que hasta los niños más pequeños pueden aprender en el Judo Tradicional, la disciplina y concentración necesarias para confrontar retos y superarlos (por ejemplo: temerle a niños más grandes).

El Judo Tradicional ayuda al niño a desarrollar una mejor coordinación física y a mejorar su equilibrio, aprende a caer correctamente, para evitar lesiones y accidentes en la vida diaria. Hay que tomar en cuenta también que el Judo es el deporte más completo, ya que implica el uso total los músculos del cuerpo, de todas las maneras posibles. También es importante recordar que las actividades son variadas, dentro de la clase se motiva al niño con la práctica de diferentes actividades pedagógicas, desarrollando así buenos reflejos y aptitudes positivas, mejorando el desenvolvimiento psico-motor del alumno.

CUENTO ANTIGUO

BOKUDEN Y SUS TRES HIJOS

Bokuden, gran maestro del sable, recibió un día la visita de un colega. Con el fin de presentar sus tres hijos a su amigo, y mostrar el nivel que habían alcanzado siguiendo su enseñanza, Bokuden preparó una pequeña estratagema: colocó un jarro sobre el borde de una puerta deslizante de manera que cayera sobre la cabeza de aquel que entrara en el habitación.

Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró frente a la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró, cerró la puerta detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los dos maestros.

-Este es mi hijo mayor- dijo Bokuden sonriendo-, ya ha alcanzado un buen nivel y va camino a convertirse en maestro.

A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizó la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.

- Este es mi segundo hijo - explicó al invitado -, aún le queda un largo camino por recorrer.

El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.

- Y este - respondió el maestro - es mi hijo menor. Es la vergüenza de la familia, pero aún es joven.