Academia Budo Kwai
Fundada en 1973
   
  .  
Libro de Visitas Horarios
Página Principal
Breve Historia
Judo Tradicional
Tai-Chi Tradicional
Gimnasia
Música
Contáctanos
Galería de Imágenes

(c) 2005 Todos los derechos reservados
 

 


Tai-Chi Tradicional

Ver ImagenEl Tai Chi es muy antiguo, pierde sus orígenes en el tiempo; está impregnado del pensamiento taoísta que sintetiza el conocimiento de la sabiduría oriental.

En sus movimiento el Tai Chi al igual que el taoísmo, nos enseña sobre la armonía de la naturaleza y de cómo ésta se transforma en nuestra guía.

Observando nuestro contorno y a nosotros mismos, descubrimos el inmenso poder de la vida, descubrimos el arte de respirar y vitalizarnos, así mismo descubrimos el arte de sentir la energía vital (Chi) y dejarnos llevar por ella.

Nuestra naturaleza interna, llamada también “el sabio antiguo”, tiene algo que decir; es a través del Tai Chi que dejamos que se exprese lo que surge de lo profundo de la conciencia.

La clase de Tai Chi tradicional, además del trabajo sobre un esquema determinado, incluye ejercicios de Ki gong (Chi Kung),prácticas taoístas, aprendizaje de la relajación y visualización, auto masajes y técnicas energéticas tradicionales.

Cada participante descubre en el Tai Chi su propio camino.

EL ARTE DE LA MANO ABIERTA

Nervioso, saturado, víctima de la civilización moderna, el hombre de hoy en sus grandes ciudades, sufre de aislamiento y de la ruptura de las relaciones humanas. No podemos culpar al progreso científico y técnico, sino a la mala utilización de nuestras posibilidades actuales. Necesitamos un arte de vivir, porque la educación moderna, seamos intelectuales, artesanos o deportistas, no nos enseña a vivir.

"Conocerse a sí mismo", antiguo adagio tradicional, empieza por nuestra mente. Nuestro cerebro no es una simple computadora; está hecho para sentir, actuar e imaginar la presencia del alma en su cuerpo, en el mundo y al instante. Bien utilizado, éste es el órgano de la sabiduría y los deseos así es que escogemos conductas liberadoras. Es también por el cuerpo, por un esfuerzo alegre y desentendido, que se asume La realidad. Es decir, es elevando su pesadez carnal, que el hombre se realiza, o sea, se espiritualiza.

Es en el Extremo Oriente, donde se han elaborado más sistemas de crecimiento espiritual a través, del cuerpo; como el yoga, el budismo Zen y el Tai-Chi. Tratemos de captar la esencia de todos estos mensajes, no como una simple teoría, sino como una sabiduría práctica que nos dará quietud y salud. Los métodos chinos de serenidad hacen parte de un conjunto. "Mirar en la buena dirección es el principio del perfeccionamiento" (Lin Yutang). "Quien mira al cielo mantiene el cuello derecho" (proverbio Chino).

En Oriente los sabios hablan con imágenes y así los poetas son reyes: "Explicar la sabiduría china es como buscar agarrar una flecha en pleno vuelo. Aunque lo logremos, solamente tendremos un pedazo de madera". ¿No será conveniente, más bien, considerar la flecha por su movimiento?."El sentido profundo de las cosas, eso es lo que hay que descubrir. No mires las nubes, mira el cielo".

EL sabio Chino es sonriente y sereno. Su educación le enseñó a minimizar tristezas y preocupaciones; es decir, des-dramatizar los eventos de la existencia: "'Una emoción: la cólera, la angustia, es al hombre lo que es la piedra aplastando la hierba". De ahí la necesidad de la práctica diaria del Tai-Chi. Baile lento con gestos circulares y movimientos continuos. Su práctica equilibra su cuerpo y el espíritu. Estos ejercicios practicados diariamente dan la impresión de luchar contra su propia sombra y son una acción poderosa para liberar nuestras potencialidades internas. Es, en cierta manera, como la nota musical china llamada "Yu", que contiene todas las demás notas. Hay que comprender que nuestro cuerpo es un pequeño cosmos, que gira sobre sí mismo, al mismo tiempo que evoluciona en el espacio. Todo se mueve en él y él se mueve como lo hacen los planetas. Cada uno según su ritmo que le es propio, pero también en perfecta coordinación con el resto de los planetas.

Para llegar a la serenidad interior, hay qua ser lento, ligero y suave. Lento como la lentitud de la nube que se estira en la brisa de verano. Ligero, como aquello que permite vaciar un capullo sin que se rompa el hilo de seda. Suave, como la suavidad de un arco en reposo.

Lentitud + Ligereza + Suavidad = Quietud.

Lograr esto empieza por el trabajo de descubrir y respetar el ritmo personal. En China todo reposa sobre el ritmo. ¿No es acaso ritmo el soplo, la vibración y la energía, es decir, la vida? Lao Tse le daba gran importancia a la respiración. Decía: "El hombre superior trabaja con continuidad y ahínco sobre el respirar. El hombre de nivel medio, lo practica con indecisión e intermitentemente. El hombre de orden inferior ni siquiera se percata de ello. Vivir con la respiración es aprender muchas cosas, sobre cómo aprender a descansar antes de estar cansado y a curarse antes de estar enfermo. Por eso, hasta hace poco los chinos pagaban a su médico para que los mantuvieran en buena salud.

Pien Tsiao decía, cinco siglos antes de Cristo: "para ser mejor en la caza, el tigre respeta su descanso", ¿hacemos eso algunos de nosotros hoy en día?.

El cosmos, incluyendo al hombre, está en equilibrio entre las fuerzas Yin y Yang. Este equilibrio es movimiento. No es un equilibrio estático.

Lao Tse decía: "Retirarse sobre la montaña, cuando uno llega al apogeo de su mérito, demuestra la prudencia más elemental. Quien no actúa así, prueba el desconocimiento de la ley. Ley ineludible, según la cual a toda disminución sigue, inexorablemente, un aumento. El movimiento llama al descanso y el descanso al movimiento. La inspiración provoca la expiración y viceversa. Igual sucede con, todas las cosas y así la vida se acaba en la muerte y la muerte en la vida.

La existencia humana se divide en cuatro estaciones: La Primavera simboliza la infancia, "porque la raíz precede a la rama". Aquí el niño aprende las primeras reglas; la paciencia, la atención y la concentración. Aprende a vivir consigo mismo y con los demás.

El Verano es la estación del crecimiento interior. Son vitales la práctica de la lucidez, resistencia, humor y sinceridad. El hombre joven intuye lo que es, descubre su ser interior y se cuida de las trampas que pone la vida.

En Otoño, es el hombre maduro, que es plenamente consciente. Comulga con lo más profundo de su ser y con la naturaleza. Desarrolla la equidad, la bondad, y la estabilidad anímica. Introduce la acción en el pensamiento y el pensamiento en la acción. Los actos conscientes se volvieron actos naturales, partes integrales de su persona. La risa es su terapia.

En Invierno es la época del desapego, de la armonía y la felicidad porque "cuando hay una gran sequía, es que el bambú, se cubre de hojas y flores". Alcanzó la quietud del cuerpo y espíritu y el gusto por la contemplación. Su espíritu es como un espejo, lo refleja todo. Responde a todo sin retener nada. Lo que permite aceptarlo todo sin que nada lo alcance jamás. A lo largo de la existencia, el practicante de Tai-Chi, camina hacia la montaña (símbolo de concentración), se mueve como una pluma (símbolo de ligereza y suavidad) y vive como el río (símbolo de lentitud, continuidad y pureza).

¿Qué encontró el hombre en el camino? La disciplina. Esto es como una pequeña hermana que poco a poco del exterior se volvió interior. Andemos pues por la vida, como en el Tai-Chi, con la mano abierta para dar y recibir, sin limitaciones.